¿Por qué es importante denunciar? Esta presentación trata el tema de la denuncia como reacción ante el daño. Si bien en nuestro idioma el agravio se refiere a la acción y efecto de agraviar o causar algún daño, el equivalente en inglés, grievance, se refiere primordialmente al hecho de poner una denuncia o reclamación y, sólo de manera muy residual, alude también al daño o la afrenta padecidos. La reflexión sobre ambos significados del agravio nos puede llevar a pensar que ambos aspectos (el daño y la denuncia del daño como respuesta) están involucrados en la misma experiencia del agravio. De este modo, denunciando, la persona que ha padecido se convierte en «la víctima» de un agravio, cometido por un presunto «perpetrador». Denunciar se convierte en un acto fundamental para que haya víctimas y perpetradores como tales. En esta experiencia del agravio, que es de naturaleza verbal como toda denuncia, el actor y el paciente del agravio quedan definidos cuando se explicitan las razones del agravio, o sea, por qué motivos y de qué modo se ha producido la afrenta. Gracias a esta puesta en palabras de la denuncia, las víctimas pueden recuperar el poder para que sea reconocido el daño causado. Frente a la mera queja o expresión del descontento, la denuncia del agravio supone poner en el centro las razones del daño ocasionado. En esta presentación reflexionaremos acerca de si la denuncia es una manera más útil, racional y constructiva que la mera queja o expresión del descontento para resolver y prevenir los conflictos que suceden en la esfera pública.
